Aunque a nadie le gusta constatar que ha metido la pata, la humildad para aceptarlo y la disposición a enmendarlo y a no repetirlo son virtudes que hablan muy bien de quien actúa así. Y, desde luego, ante un error, lo que no debemos desaprovechar jamás es la posibilidad de aprender algo nuevo.
J. V.: ¡Cuánto nos cuesta reconocer que nos hemos equivocado!
-I. Q.: Pues no a todos en igual medida ni siempre, pero suele costar. Casi siempre nos gusta aparecer como infalibles y conocedores de todos los secretos de las tareas que afrontamos, y estoy de acuerdo contigo en que no es fácil. Pero como en casi todo... [Sigue leyendo en los diarios de Grupo Noticias]
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sábado, 30 de enero de 2016
sábado, 7 de noviembre de 2015
No siempre actuamos bien
No resulta
fácil reconocer que se ha errado y, si procede, pedir perdón. Pero,
además de ser una muestra de valentía y entereza, la capacidad para
la autocrítica es enormemente sana. Entre otras muchas virtudes, nos
pone en paz con nosotros mismos y con los demás y nos ayuda a
mejorar como personas. Eso, claro, siempre que no nos pasemos con el
flagelo.
JV.- Bromeando, o quizá no, se decía que en la Unión Soviética de
los tiempos de Stalin se empleaba la fórmula “Compañero, vamos a
hacerte la autocrítica”… En algunas mentalidades, la cosa
funciona así.
IQ.- Pues
la verdad es que planteas una pregunta con muy difícil respuesta
porque si algo nos ha dejado claro la historia es que en los tiempos
a los que haces referencia, de bromas poco. [Sigue leyendo en los diarios de Grupo Noticias]
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