Al primer
golpe de vista, parecen un dechado de simpatía y magnífica
disposición. Sonríen, adulan, reparten palmaditas... hasta que
sacan el aguijón y lo clavan en la espalda de sus confiadas
víctimas. Y no suelen conformarse con un pinchazo. Una vez han hecho
presa, arrasan con todo lo que encuentran a su paso. ¿Quién no
conoce una o varias personas que son puro veneno?
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jueves, 21 de abril de 2016
sábado, 19 de marzo de 2016
Enredadores y manipuladores
¿Quién no tiene cerca alguna de esas personas que las lían pardas, en principio, sin pretenderlo? Los enredadores crecen como los champiñones, y al menor descuido, nos acaban arrastrando a charcos muy profundos. Son letales, aunque seguramente no tanto como quienes manipulan a los demás conscientemente. De unos y de otros hablamos en las siguientes líneas.
JV.- Quizá no sean muchos en número, pero sí muy peligrosos.
IQ.- De eso, de que no son muchos en número, no estoy muy convencido. Todas y todos manipulamos cuando seducimos en todas las vertientes de la palabra. Lo que ocurre es que en muchas personas es ocasional, bien entendido y, además, expresado a lo largo del proceso. Sin embargo, hay gente que está mintiendo y haciéndolo con mala fe para conseguir sus logros. Es gente experta en el arte de desviar la atención de sus personas para engañar de forma consciente y sin otro afán que sacar partido siempre a su favor. [Sigue leyendo en los diarios de Grupo Noticias]
JV.- Quizá no sean muchos en número, pero sí muy peligrosos.
IQ.- De eso, de que no son muchos en número, no estoy muy convencido. Todas y todos manipulamos cuando seducimos en todas las vertientes de la palabra. Lo que ocurre es que en muchas personas es ocasional, bien entendido y, además, expresado a lo largo del proceso. Sin embargo, hay gente que está mintiendo y haciéndolo con mala fe para conseguir sus logros. Es gente experta en el arte de desviar la atención de sus personas para engañar de forma consciente y sin otro afán que sacar partido siempre a su favor. [Sigue leyendo en los diarios de Grupo Noticias]
jueves, 21 de enero de 2016
Yo, mi, me, conmigo
Seguro que a su alrededor hay uno de esos tipos con el ombligo como el Taj Majal. Si solo es cuestión en ego grande, la cosa puede ser medianamente llevadera: bastará con tragarse sus batallitas... o con huir. Más complicado es cuando tenemos delante un narcisista de libro. Porque la cosa no se queda en el clásico "Yo, mi, me, conmigo". Hablamos de manipulación, acoso, abuso y varias formas de violencia mental y física.
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