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jueves, 14 de abril de 2016

Sufrir, ¿para qué?

El sufrimiento cada vez tiene peor prensa. Lógico, a nadie, salvo que sea un masoca redomado, le apetece pasarlo mal. Sin embargo, no pocas veces, la capacidad para aguantar los reveses ayuda a superarlos y nos fortalece como personas. No se trata, claro, de sufrir por sufrir, sino de tomar conciencia de lo que cuestan las cosas.
Y otra cuestión que también comentamos: hay un sufrimiento real y otro, ahora bastante de moda, artificial. Si el sufrimiento es autoinfligido —soy la leche porque me hago maratones—, no hablamos de sufrimiento sino de algo perfectamente prescindible.

jueves, 14 de enero de 2016

Tomárselo todo a pecho

Llamémosle hipersensibilidad. Todos conocemos personas —si es que no somos una de ellas— que rumian las cosas mucho más que el resto... y que, por eso, mismo sufren más. Se toman todo como una cuestión personal, e incluso las tonterías sin importancia les hacen estar dando vueltas y vueltas.
En una versión más negativa, están quienes tienen la suspicacia siempre a flor de piel y creen que cada cosa, cada gesto, incluso cada silencio es una ofensa.