sábado, 19 de marzo de 2016

Enredadores y manipuladores

¿Quién no tiene cerca alguna de esas personas que las lían pardas, en principio, sin pretenderlo? Los enredadores crecen como los champiñones, y al menor descuido, nos acaban arrastrando a charcos muy profundos. Son letales, aunque seguramente no tanto como quienes manipulan a los demás conscientemente. De unos y de otros hablamos en las siguientes líneas.

JV.- Quizá no sean muchos en número, pero sí muy peligrosos.
IQ.- De eso, de que no son muchos en número, no estoy muy convencido. Todas y todos manipulamos cuando seducimos en todas las vertientes de la palabra. Lo que ocurre es que en muchas personas es ocasional, bien entendido y, además, expresado a lo largo del proceso. Sin embargo, hay gente que está mintiendo y haciéndolo con mala fe para conseguir sus logros. Es gente experta en el arte de desviar la atención de sus personas para engañar de forma consciente y sin otro afán que sacar partido siempre a su favor. [Sigue leyendo en los diarios de Grupo Noticias]

jueves, 17 de marzo de 2016

Puñetera envidia

Dicen que es uno de los sentimientos que mueven el mundo. En el peor de los sentidos, además. Ocurre que es consustancial a los humanos, y da la sensación de que su caudal aumenta en lugar de disminuir. Que tire la primera piedra aquel o aquella que esté libre del pecado de envidiar a los demás.
Por cierto, ¿existirá la envidia sana? A ver que dice el doctor.

sábado, 12 de marzo de 2016

Entre ceja y ceja

Inquina, ojeriza, tirria, manía, gato, paquete… Tiene mil nombres, aunque todos se resumen en un sentimiento intenso, generalmente creciente, que escapa a nuestro control y que en no pocos casos puede llegar a ser físico. Lo más habitual, además, es que sea autolesivo. Es decir, lo padece más quien lo manifiesta que el objeto de la aversión. Por eso, aunque muchas veces no falten motivos para la animadversión, es mejor que aprendamos a modularla.

JV.- Al primer bote, es un sentimiento muy negativo, pero que tire la primera piedra quien no tenga una o varias personas atragantadas.
IQ.- Pues yo creo que sí, que todos y todas tenemos personas en nuestro entorno a las que no solo no apreciamos, sino que no les pasamos ni una. No te quiero recordar la semana pasada las flores que han cruzado los jefes de fila de los principales partidos políticos y las secuelas que están dejando. [Sigue leyendo en los diarios de Grupo Noticias]

jueves, 10 de marzo de 2016

El valor (o no) del individuo

Tiene mala fama el individualismo. Con cierta razón, admitámoslo. En no pocas ocasiones, quienes dicen ponderarlo se están refiriendo, en realidad, al egoísmo. Y no es eso. O no debería ser. Potenciar lo individual, explorarlo y aplicarlo no necesariamente es una cuestión de ombligo. Es más; las individualidades pueden contribuir perfectamente al bien común. Cuestión diferente —y de ello también hablamos con el doctor Querejeta— es que no todos tenemos la misma dosis de individualismo.

sábado, 5 de marzo de 2016

Elogio de la delicadeza

Quizá si fuéramos capaces de ponernos al otro lado, caeríamos en la cuenta de lo mal que sientan determinadas palabras, actitudes o tonos. Sin caer en el servilismo ni el agasajo excesivo, es perfectamente posible obrar con sana cortesía. Y generalmente, el resultado merece mucho el intento.

J. V.: Estamos, me temo, ante otra de las asignaturas pendientes. La delicadeza no se prodiga.

-I. Q.: Cada día menos, desgraciadamente. Yo diría más: en algunos entornos hasta se llega a considerar ridículo obrar con tacto, y no digamos ser una persona cortés. Hoy en día vende mejor lo que se hace de forma impulsiva que lo que se hace de forma reflexiva... [Sigue leyendo en los diarios de Grupo Noticias]

jueves, 3 de marzo de 2016

¿Superarse u obcecarse?

No está mal el afán de superación. Al contrario, debemos tratar de mejorar día a día. Lo que no tiene sentido es obsesionarse con ello y convertir nuestra vida en un entrenamiento continuo, todo el tiempo mirando el reloj para ver si hemos hecho una décima de segundo menos que en la vuelta anterior.

sábado, 27 de febrero de 2016

No se me va de la cabeza

De vez en cuando, resulta inevitable que un pensamiento invasivo tome al asalto nuestra cabeza y nos cueste sacarlo de ahí. Si no se repite con frecuencia y, sobre todo, si al cabo de un tiempo razonable, nos hemos liberado del intruso, no hay por qué alarmarse. Lo preocupante es cuando las obsesiones son recurrentes y se suceden sin solución de continuidad.

JV.- Qué maldición es ser obsesivo u obsesiva...
IQ.- Maldición, lo que se dice maldición, no sé si es. Depende de cómo lo veas y de la intensidad y/o arraigo de los rasgos. Es una maldición cuando te impide desarrollar una vida normal, pero como en todo, cuando la dosis de obsesividad no solo no te paraliza, sino que te ayuda a hacer el trabajo lo mejor posible, lejos de la perfección, no es una maldición sino lo contrario. [Sigue leyendo en los diarios de Grupo Noticias]